El 8 de marzo

La mujer es un ser débil, menospreciado, dependiente, amanerado, quisquilloso, atado a las labores de la casa, sufre cada mes, debía ser muy decorado para ser aceptado, y etc. Mi percepción era terriblemente esa. Cuando era muy pequeña no entendía por qué me había tocado llegar al mundo como mujer.

No se trata de una festividad. En el fondo ninguna proclamación sobre el día de los derechos de una población determinada o vulnerable, trata de la oportunidad de comprar y regalar cosas, para crear sensaciones. Igual, todos tenemos la libertad de hacer lo que nos venga en gana, pero con consciencia de lo que es, para no engañarnos. Se trata de una lucha, punto.

No pensemos en el día de hoy. Pensemos en el día de hace cien años, y preguntémonos qué pasaba por las cabezas de las personas que decidían sobre la mujer. Desde allá hasta hoy, cuáles son las censuras que se siguen arrastrando, o cómo se camuflan.

Un pequeño ejercicio. Un día común, una joven, decide irse a trabajar, si desea ponerse una falda, tiene que pensarlo dos veces, ante el riesgo de ser acosada. Si va hacer sus prácticas pre-profesionales, o ya siendo una profesional consolidada, probablemente deba seguir soportando ciertos comentarios sexistas o piropos de los jefes, para no afectar su cargo. Si va a la iglesia y le recitan que la mujer debe ser la que acate, porque así lo dice la biblia, regresará a su casa, resignada. Si tienes televisión probablemente veas que hasta los noticieros informativos y programas infantiles deben tener una mujer bien producida porque es la manera de captar la atención. Predisponemos que la mujer se encontrará realizada solamente cuando tenga un hijo porque esa es y debe ser la misión en el mundo de toda mujer, si ello no sucede, las consideramos seres fracasados y amargados. Por último, si decide irse de viaje sola, y le tocó ser ultrajada y asesinada, el mundo la juzgará a ella por habérsele ocurrido la idea de salir sola, de exponerse al peligro, de no quedarse en su casa como una señorita, de haber vivido…

Criamos mujercitas, creo, les decimos que cuando se independicen debe ser a lado de un hombre mínimamente con alguna propiedad. Les preguntamos siempre, si en su cita, él pagó todos los gastos, y condenamos o nos burlamos si ella compartió los gastos. Criamos varoncitos, creo, les decimos que mientras más bandidos con las chicas, son más atractivos y machitos, nos preocupamos que siempre tengan lo suficiente para mantenerse a ellos con sus chicas. Ellos se molestan si después de haber invertido en ellas, ellas los dejan, y las agreden. Pensamos que una relación buena y normal es en la que el hombre es muy superior a la mujer, es decir, en todo sentido, en sueldos, en bienes, en estudios, en edad, en estatura, pero cuando pasa lo contrario, hay algo que no cuadra. Medimos un desnivelado equilibrio meramente físico y superficial.

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