
El 8 de octubre de 2026, el cerdito activista Betopocho reunió a voluntarias veganas, familias y otros animales en una jornada pacífica de sensibilización sobre el respeto a los seres sintientes.
La actividad, organizada por el cerdito activista Betopocho, se desarrolló en el distrito de Comas, Lima, con el propósito de acercar el mensaje del veganismo y la no violencia a espacios donde habitualmente no se realizan este tipo de iniciativas.

Participaron Ysa, tutora de Betopocho; Ross, activista de Anonymous for the Voiceless (AV) Lima; Ansel y Fidela. También se sumó una familia de Comas integrada por cuatro hermanas, acompañadas por integrantes de distintas generaciones de su familia, sus hijos humanos y sus compañeros no humanos, Loki y Mandy.

La familia llevó una pancarta de tela elaborada con letras rosadas sobre fondo morado, con un mensaje que acompañó toda la jornada: «Los animales “de granja” también sienten y no quieren ser violentados».
Una caminata para informar y compartir
El encuentro comenzó en el Centro Cívico de Comas, donde algunos niños tuvieron la oportunidad de conocer a Betopocho. Una vez reunidos los participantes, el grupo se dirigió al parque Los Pinos, ubicado detrás del Hospital Marino Molina.
En el parque se realizaron actividades informativas dirigidas a las familias y personas que se acercaban por curiosidad. La presencia de Betopocho despertó preguntas, conversaciones y fotografías, y permitió hablar no solamente de los cerdos, sino también de otros animales que son utilizados para la alimentación y distintas formas de explotación.
Las voluntarias compartieron información sobre la sintiencia animal, el respeto a la vida y las alternativas para una convivencia libre de violencia.

La jornada continuó con una caminata por las calles de Comas y concluyó frente a un establecimiento de productos veganos, donde se siguió difundiendo información.
Betopocho, un participante con sus propias necesidades
Durante el recorrido, Ysa asumió la tarea física de acompañar y conducir a Betopocho, procurando respetar su ritmo y atender sus necesidades.
El cerdito recibió alimentos que disfruta como premios durante la actividad y pudo descansar y explorar en compañía de los participantes. Aunque terminó cansado después de la caminata, se mostró a gusto durante la jornada, rodeado de personas atentas a su bienestar.
Su participación permitió recordar que los cerdos no son solamente una categoría de animales destinados a la producción. Son individuos con necesidades, preferencias y capacidad de experimentar el mundo.

Llevar el mensaje a nuevos espacios
Uno de los aspectos más valiosos de esta iniciativa fue su realización en Comas, un distrito donde las actividades públicas de difusión del veganismo no suelen tener la misma presencia que en otras zonas de Lima.
La caminata demostró que no se necesitan grandes escenarios para abrir conversaciones sobre la violencia hacia los demás animales. Un parque, una calle o el encuentro espontáneo con una familia pueden convertirse en oportunidades para compartir información y promover la reflexión.
La jornada se desarrolló de manera pacífica, con un mensaje central: la no violencia también debe comprender a los demás animales, independientemente de la especie a la que pertenezcan o del uso que los seres humanos les hayan asignado.
