Hacia una definición de los espacios con ética vegana

Una propuesta en construcción

Este documento no pretende establecer una definición definitiva. Es una propuesta abierta que busca poner nombre a una idea que muchas personas ya intentan llevar a la práctica, aunque pocas veces se expresa de forma explícita.

¿Qué es un espacio con ética vegana?

Un espacio con ética vegana es un espacio donde la explotación animal deja de tratarse como algo normal.

Significa que, durante el tiempo que ese espacio existe, las decisiones que le dan forma buscan ser coherentes con el respeto hacia los animales como seres sintientes. Por ello, el veganismo puede ser el tema del encuentro, aunque no es un requisito para que el espacio tenga una ética vegana.

En otras palabras, el veganismo deja de ser un tema de conversación para convertirse en una forma de convivencia.

Mucho más que la comida

Con frecuencia se identifica un espacio vegano con los alimentos, la nutrición o el propio discurso.

Sin embargo, la comida es solo una de las muchas formas en que una cultura expresa sus valores.

Un espacio con ética vegana también comunica mediante su lenguaje, su música, su decoración, las actividades que organiza, los negocios que invita, las imágenes que proyecta y los mensajes que transmite.

La normalización también comunica

La mayoría de las formas de violencia que hoy cuestionamos fueron, durante mucho tiempo, consideradas normales. Pero, como sabemos, las sociedades cambian cuando dejan de presentar determinadas prácticas como naturales o inevitables. Así, esta propuesta parte de la misma lógica.

A pesar de que no es posible controlar absolutamente todo lo que podría ocurrir en un espacio, lo que se propone es no presentar la explotación animal como algo digno de celebración, promoción o reproducción dentro de un espacio que dice explícitamente se inspira en la ética vegana.

¿Cómo puede reflejarse?

No hay una lista cerrada porque cada actividad presenta situaciones distintas. Puede reflejarse en el lenguaje, la decoración, la música, las actividades, los contenidos audiovisuales, los materiales utilizados o las organizaciones invitadas.

Algunos ejemplos son: evitar expresiones que utilicen a los animales como insulto, valorizaciones en función de la raza de un animal o elementos decorativos que celebren su explotación; así como, seleccionar música coherente con la ética del espacio o contextualizar obras audiovisuales cuando normalicen la explotación animal.

Las decisiones concretas dependerán del contexto y lo importante es que todas respondan al mismo principio.

No es una lista de prohibiciones

Esta propuesta no busca construir espacios rígidos, ni fiscalizar la vida privada de quienes participan porque las personas llegan con historias, posibilidades y realidades distintas.

Lo que define un espacio con ética vegana es la dirección ética que el propio espacio decide asumir.

Por eso este documento solo pretende ofrecer un criterio para tomar decisiones de manera coherente.

Una invitación

No es necesario ser vegano para participar en un espacio con ética vegana.

Basta con aceptar que, durante ese encuentro, la explotación animal no será tratada como algo normal.

De la misma manera que muchas comunidades acuerdan ciertos principios mínimos para cuidar el ambiente que construyen, un espacio con ética vegana propone hacer lo mismo respecto de los demás animales.

Porque otra forma de convivir también puede experimentarse.
Un espacio con ética vegana permite vivir, aunque sea por unas horas, un lugar donde el respeto hacia los animales forma parte de la cultura cotidiana.

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